¡DE LO ÚLTIMO! En las Redes Sociales, la muerte no parece tener techo

Cuando la muerte llega a una persona pública de manera repentina, ella trae consigo, un gran impacto que se transforma en, especulaciones,conjeturas, chismes y una lluvia de periodistas improvisados que buscan afanosamente un protagonismo, impulsado por el morbo que se propaga a una velocidad tan impresionante, que en fracciones de segundo, se vuelve un tema de apuesta sobre   “quien tiene la foto o los vídeos, mas crudos del accidente en el que murió el artista”, en el caso de el gran Martín Elias, muchos de los que dicen ser sus seguidores, exhibían casi que orgullosos las fotos de como quedo el carro, cuales eran las condiciones tan limitadas del hospital, en algunas fotos también se denota, la sangre en una sabanas que se arrastra por el suelo, y un sin fin de imágenes morbosas.

Mientras Martín permanecía sin muchos equipos que monitoriaran o controlaran su recuperación, fuera del hospital, una muchedumbre todos con su celular arriba listos para grabar, le exigía a su hermano Rafael Santos, que se bajara de la camioneta en donde llego, pero al mismo tiempo el afán de poder tener mas cerca la chiva, presionaban de manera asfixiante su salida;  ni hablar de lo ocurrido con su mamá Patricia Acosta, a quien una algarabía no la dejaba cruzar hacia el hospital mientras la tocaban y trataban de tomarle cualquier foto o video del momento buscando ver la reacción antes de ver el cuerpo de su hijo.

Y todo no termina aquí, porque mientras los “periodistas” se encontraban afuera, ya empezaban a correr videos por las redes sociales, en ellos se ve la suturación de los puntos en la cabeza, una enfermera molesta diciendo que eso no se hace, o el momento en que la camilla donde lo trasladaban se cae,pero después de las fotos y los vídeos, se viene la avalancha  de opiniones de falsos detectives, que creen saber el porque le sucedió el accidente, entre las cuales recopilo algunas mal llamadas  afirmaciones:

“Martin iba a 240 kilómetros en una camioneta que le costó 600 millones”

“La carretera es muy mala”

“Se le atravesó una moto”

“Iban para Santa Marta” mientras otros dicen “Iba para el Valle”

“El procedimiento médico estuvo mal”

En fin mezclan verdades con lo que su imaginación les da, esto de la tecnología a vuelto a la gente loca, unos se creen, periodistas, otros abogados, otros fotógrafos, otros médicos forenses  y hasta investigadores, de hecho han culpado a Dios que porque era Jueves Santo que ahí está su tatequito, que,  por qué se murió Martin y no Maduro? Y la más absurda es el hashthag #pacuandosilvestre;  en los sepelios la cosa es de manicomio total, gente que sonríe al lado del féretro del difunto y con una tranquilidad pasmosa se toma una selfie, ademas de tomarse foto con cuanto artista se tropiece en el cementerio, todo esto obviamente para tener un último recuerdo de su artista favorito, colgarlo en su facebook o instagram , para según esa persona ser la envidia de todos sus contactos; esa es nuestra sociedad de hoy, esclava  de la tecnología, con una clara ausencia de sensibilidad y muy indiferente por el dolor ajeno, nada de raro tendría, que cuando se este acabando el mundo, en ves de correr de rodillas a orar, la gente corra a tomarse selfie con los edificios que se desboronan y los ríos y mares que se desbordan, o quizás cuando venga Jesús en vez de abrazarlo y pedirle su bendición, también prefieran una selfie…………finalmente los invito a respetar el dolor ajeno, después de la muerte debemos guardar silencio, pues solo dios sabe en su infinita sabiduría, porque era el momento de Martín y porque termino su misión tan joven.

Debo aclarar que yo mismo escribí este artículo desde un celular y necesito tomar un respiro de la teconología, paz en su última morada al cantante, al artista alegre, carismático, al padre, al esposo,al amigo, pero por sobre todo a un hijo de Dios al que prefiero recordar con una sonrisa que nos regaló en cada una de sus canciones.

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