Martín Elías, otra voz vallenata que se apaga en la carretera

La trágica muerte del cantante vallenato de 26 años recuerda las de Kaleth Morales y Patricia Teherán, otros artistas del género que murieron jóvenes, movilizándose por encima de los límites de velocidad.

Cada vez que un artista vallenato muere en un accidente de tránsito, los fanáticos del género traen a la memoria aquel verso del difunto Emiliano Zuleta, ‘El Viejo Mile’, como le decían de cariño. El que fue considerado uno de los compositores más prolíficos de la parranda vallenata decía “hay que andar con el credo en la boca”.

La frase luego la popularizó Diomedes Díaz para referirse a las carreras que vive día a día un vallenatero para cumplir con todos los compromisos de su agenda, y que para complacer a todos sus seguidores, eran acechados por los accidentes.

Este Viernes Santo el hijo consentido del ‘Cacique de la Junta’, Martín Elías, quien se había ganado el respeto de los grandes del género como Jorge Celedón, Carlos Vives y Silvestre Dangond, se convirtió en otra víctima más de lo que parece ser una maldición.

La muerte lo sorprendió en la carretera, superando los límites de velocidad, dejando atrás un concierto y en busca de una nueva presentación. Como le ha sucedido a otros cantantes vallenatos que no superaban los 30 años y disfrutaban de las mieles de la fama y el éxito.

La muerte más recordada en esas circunstancias es, quizás, la del ‘Rey de la Nueva Ola’, Kaleth Morales. El 24 de agosto de 2005, y después de haber puesto a bailar a todo el país y otros tantos de Latinoamérica con su canción Vivo en el Limbo, murió en un accidente de tránsito en la carretera que comunica a Cartagena con Valledupar, entre los municipios de Plato y Nueva Granada, en el Magdalena.

Las autoridades confirmaron que la camioneta gris que conducía junto con su hermano Keyner Morales iba con exceso de velocidad. El choque fue tan fuerte que Kaleth llegó al Hospital de Nueva Granada con un trauma craneoencefálico severo y prácticamente en estado de coma. Hora después murió. Tenía 21 años y dejó dos hijos

No era la primera vez que la muerte, vestida en una carretera, enlutó al mundo del vallenato. El 19 de enero de 1995 Lomitas Arenas, Bolívar, se convirtió en la tumba de la que fue considerada como la ‘Diosa del Vallenato’, Patricia Teherán.

La artista se trasladaba en automóvil de Barranquilla a Cartagena cuando una de las llantas de su automóvil estalló y este perdió el control. Teherán ya era una figura de talla internacional. Con las Musas del Vallenato se dio a conocer con canciones como Me dejaste sin nada y Triste y sola. Luego, en 1994 con las Diosas del Vallenato y su canción Tarde lo conocí se ganaron el aplauso del público de diferentes países de América latina y el respeto de los colegas de un género que ha sido dominado por hombres.

Minutos antes del accidente acababa de firmar la participación de su orquesta en el Carnaval de Barranquilla que iniciaba en menos de un mes. Tenía 25 años y dejó un hijo.

Pero los accidentes de tránsito no solo ha cobrado la vida de artistas jóvenes del vallenato. Adanies Díaz Brito, también conocido como ‘El Príncipe Guajiro’, falleció el 9 de febrero de 1983 en una vía que comunica a Valledupar con Riohacha. Siniestro que cobró la vida de la madre del músico y dos de sus hijos que lo acompañaban resultaron heridos.

Diomedes Díaz, cuando ya era el líder del vallenato, perdió en un accidente, esta vez aéreo el 21 de noviembre de 1994, a su gran ficha, el acordeonista Juancho Rois, apodado ‘El Conejo’. Era considerado uno de los mejores acordeonistas de la parranda vallenata y formó una dupla con Diomedes a inicios de los 90, que los llevó a vender millones de álbumes; tanto así que Rois era reconocido como uno de los más importantes artistas del momento, por encima de muchos vocalistas.

La dupla del cacique de la junta iba a realizar una presentación privada en la población de El Tigre, Venezuela, pero una de las alas de la aeronave, minutos antes de aterrizar, tocó una antena de televisión, roce que la precipitó al suelo. Tres de los cinco ocupantes fallecieron.

Otras muertes trágicas del vallenato en accidente de tránsito han sido la de Hernando Marín, compositor, quien falleció el 4 de septiembre de 1999 en el sector de EL Bongo, Los Palmitos, en el departamento de Sucre, y también la de Jesús Manuel Estrada, exmiembro de Los Diablitos. Murió el 12 de noviembre de 2003, cuando se desplazaba de La Gloria, Cesar, a Medellín.

Minutos después de la muerte Martín Elías, en las redes sociales recordaron que el tío de Diomedes, Martín Maestre, murió en un accidente de tránsito. Parece una maldición. El vallenato vuelve a estar de luto por una muerte en la carretera.

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